No dejes que te motiven

Si estás buscando a alguien que te motive, no crees en tus propios planes.

Si tienen que motivarte, entonces no estás convencido de querer alcanzar tus metas.

Si te tienen que convencer de que quieres triunfar, lo que quieres hacer no es lo suficientemente importante para ti.

La motivación es una técnica de venta y no necesitas que te vendan tu futuro, tal vez te han convencido de que necesitas motivación, pero sería bueno que antes entiendas la diferencia entre un motivador y un entrenador personal, también conocidos como “Coach”.

Imagina un encuentro deportivo, los jugadores se encuentran en la cancha poniendo su vida en cada jugada, su máximo esfuerzo en cada momento y tratando de dar lo mejor de sí, ya sea individualmente o como parte del equipo.

Ahora dirige tu mirada a quienes están junto a la banca de tu equipo y notarás a los dos tipos de personas que nos interesan para este ejemplo: uno es el entrenador y otro son las porristas.

¿Cuál es la diferencia entre ellos? el entrenador (o coach), está comprometido con el triunfo del equipo, él es parte del equipo y su trabajo es que el equipo triunfe. Las porristas son las motivadoras, ellas también quieren que el equipo gane, animan a los jugadores y los mantienen motivados durante el encuentro, pero no son parte del equipo, su participación consiste en gritar bailar y echar porras, pero ellas, a diferencia del entrenador, no participaron en la preparación del equipo ni se sienten responsables por el resultado final.

Una porrista -o motivadora- se preocupa de su propia preparación, tiene su propio entrenamiento para bailar mejor o gritar más fuerte, pero no está comprometida con el rendimiento del equipo, no se levanta temprano para acompañar a los jugadores en su entrenamiento, no corre con ellos, no discute las estrategias ni busca cómo mejorar el rendimiento tanto del equipo como de cada participante individual y no dio una plática en los vestidores, antes de iniciar el partido, para comprometer a cada jugador a dejar lo mejor de sí mismo en la cancha e ir más allá de sus propias capacidades. La motivadora te anima pero tu entrenador es el socio que recorre contigo el camino y te mantiene no motivado sino comprometido.

La prueba de todo lo anterior es muy simple, si al final del torneo el equipo no demuestra el rendimiento esperado, en más de una ocasión el entrenador perderá su trabajo… pero nadie ha despedido a una porrista por no motivarlos lo suficiente.

Tú no eres un deportista, ni formas parte de ningún equipo ni estás compitiendo en ningún torneo, entonces… ¿Qué tiene esto que ver contigo, con tu vida, con tus logros? piénsalo, ¿Tienes las relaciones que quieres con tus amigos y familiares? ¿Disfrutas tu trabajo? ¿Cumples tus proyectos? ¿Estas feliz con tu vida?

El mensaje es muy simple: No dejes que te motiven, no importa lo que digan las porristas. No es verdad que puedes lograr todo lo que deseas, las cosas no suceden sólo por decretarlas ni el universo conspira para que alcances tus sueños… ojalá y las cosas fueran así, pero la realidad es que en el 99% de las ocasiones no necesitas motivación sino preparación y compromiso, el triunfo viene precedido por el esfuerzo, la dedicación, la planeación y una gran dosis de acción, y ese es el trabajo que desarrollas con tu coach o entrenador personal.

Puedes tener a los dos en tu equipo, pero tenlo claro: Tus porristas se encargan de las porras. Tu entrenador, de tus resultados.

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